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Alimentación del Pomerania: así combino comida real, pienso y omega en casa

Durante años he tenido Pomeranias y, con el tiempo, he ido modificando también mi manera de alimentarlos. Lo que voy a contar aquí no pretende ser una dieta universal ni una receta veterinaria, sino simplemente mi experiencia: lo que hago con mis perros, cómo organizo su alimentación y lo que a mí me ha funcionado bien.

Cada Pomerania es diferente. La edad, el peso, la actividad, si está esterilizado, su estado de salud y sus necesidades particulares cambian muchísimo de un perro a otro. Por eso, antes de realizar cambios importantes en su alimentación, recomiendo informarse bien y consultarlo con un veterinario o, mejor todavía, con un veterinario especializado en nutrición.

¿Por qué empecé a prestar más atención a su alimentación?

Durante mucho tiempo, como hacemos muchísimas personas, la base de la alimentación de mis perros fue simplemente un buen pienso. Es práctico, está formulado para ser completo y nos facilita muchísimo la vida.

Sin embargo, cuando en casa apareció la temida alopecia X en Pomerania, empecé a mirar también otros aspectos: alimentación, hidratación, cuidado de la piel, baños, estado del manto y rutina diaria.

No creo en el “todo o nada”.

No dejé de utilizar pienso ni pensé que un alimento concreto fuese a solucionar por sí solo un problema como la alopecia. Simplemente empecé a incorporar comida real cocinada como parte de su alimentación.

Actualmente combino las dos cosas.

Mis perros suelen hacer una comida de alimento real y las demás comidas las complemento con un pienso completo de buena calidad, con una buena proporción de proteína animal.

Y hay días en los que no comen comida casera. Si se ha terminado, no he podido preparar la siguiente olla o simplemente ese día me viene mejor, comen su pienso y punto. Sin dramas. La alimentación también tiene que ser sostenible para la persona que cuida al perro.

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No utilizo una cantidad fija para todos los Pomeranias

No quiero dar una cifra como “70 gramos”, “100 gramos” o cualquier otra cantidad porque podría dar lugar a errores.

La cantidad adecuada para un Pomerania depende de:

  • Su peso.

  • Su edad.

  • Su nivel de actividad.

  • Su condición corporal.

  • Si está esterilizado.

  • Sus necesidades energéticas.

  • El resto de alimentos que coma durante el día.

Hay numerosas tablas para calcular aproximadamente las necesidades de cada perro, pero personalmente prefiero ajustar las cantidades observando también su peso y condición corporal y, si es necesario, consultándolo con el veterinario.

Mi olla de comida real para Pomerania

Normalmente preparo una olla que me permita tener comida para bastantes días.

No sigo siempre exactamente la misma combinación. Me gusta variar los ingredientes.

La proteína es la parte principal

Las carnes que más utilizo son:

Pavo y pollo.

También añado ocasionalmente vísceras como:

Hígado de pollo y corazones de pollo.

Las vísceras son alimentos muy nutritivos, pero precisamente por eso tampoco hay que abusar de ellas. Por ejemplo, el hígado contiene mucha vitamina A, de modo que más cantidad no significa mejor alimentación.

Mi idea es siempre la misma: una base principalmente de proteína animal y cantidades menores del resto de ingredientes.

Verduras que utilizo

Las verduras siempre las doy cocinadas, sin sal, sin salsas y sin condimentos.

Las voy alternando cada semana o cada quince días. No meto veinte verduras en la misma olla. Prefiero utilizar unas pocas e ir cambiando.

Entre las que suelo utilizar están:

Calabacín. Es ligero, contiene bastante agua y aporta fibra.

Zanahoria. Es una de las que más utilizo. Aporta fibra y betacarotenos.

Calabaza. Me gusta especialmente por su contenido en fibra y porque suele sentar bien en cantidades moderadas.

Batata o boniato. Aporta hidratos de carbono, fibra y betacarotenos. Siempre cocinada.

Brócoli. Lo utilizo en pequeñas cantidades. Aporta fibra y diferentes micronutrientes, aunque no conviene abusar porque a algunos perros puede producirles gases.

Espinacas. Las utilizo ocasionalmente y en poca cantidad.

Pimiento rojo. Puede utilizarse cocinado y sin semillas ni partes duras. Contiene antioxidantes y vitamina C.

Guisantes. También pueden formar parte ocasionalmente de la mezcla en cantidades moderadas.

La verdura nunca constituye la mayor parte de mi olla. Para mí es un acompañamiento de la proteína animal.

También añado algo de fruta ocasionalmente

Suelo utilizar principalmente:

Manzana o pera, en pequeñas cantidades.

Siempre retiro semillas y corazón. En mi caso también suelo retirar la piel.

No pretendo llenar el plato de fruta. Es simplemente otro ingrediente que puedo utilizar ocasionalmente dentro de una alimentación variada.

¿Y los cereales?

Hay muchísimo miedo últimamente a la palabra “cereal”, y personalmente no demonizo los cereales.

En mi comida casera normalmente no añado grandes cantidades porque el pienso que comen en el resto de sus comidas ya puede contener una proporción controlada de hidratos.

Pero alguna vez puedo añadir un poco de arroz bien cocido y no considero que haya ningún problema por ello si al perro le sienta bien.

La clave para mí está en el conjunto de la alimentación, no en convertir un ingrediente aislado en enemigo público número uno.

Pasta de lenteja roja

Otra cosa que utilizo alguna vez es pasta elaborada con lenteja roja.

Puedo añadir un pequeño puñado, siempre bien cocinado, sin sal y sin ningún tipo de salsa.

No la utilizo como sustituto de la carne ni constituye la base de la alimentación. Es simplemente uno de esos ingredientes que puedo incorporar ocasionalmente para variar.

Todo cocinado: esta es mi elección personal

Sé que existen personas que alimentan a sus perros con dietas crudas y aseguran obtener buenos resultados.

Yo personalmente prefiero cocinar la carne.

Es mi elección.

Una alimentación cruda correctamente diseñada puede utilizarse, pero también exige un control especialmente cuidadoso de higiene, conservación y manipulación porque existe riesgo de contaminación bacteriana.

En mi casa me siento más tranquilo cocinándolo.

Las verduras también las cocino hasta que quedan tiernas y fáciles de digerir. Después puedo picarlas o mezclarlas con el resto de ingredientes.

Cómo preparo las raciones para varios días

Cuando termino la olla, reparto la comida en bolsas o recipientes.

Dejo en el frigorífico únicamente la cantidad que vamos a consumir en los primeros días y congelo el resto.

Cada bolsa contiene aproximadamente la cantidad que necesito para mis perros.

La noche anterior saco del congelador la ración del día siguiente y la dejo descongelando en el frigorífico.

Así tengo prácticamente preparada la comida sin tener que cocinar todos los días.

El caldo gelatinoso que preparo aparte

Esta es una de las cosas que más me gusta hacer.

Una vez que he cocinado los alimentos, aprovecho parte del agua de cocción para preparar un caldo.

Puedo utilizar patas de pollo bien limpias y huesos frescos de ternera para elaborar un caldo largo.

Los dejo cocer bastante tiempo para obtener un caldo rico en gelatina.

Después lo cuelo muy bien.

Los huesos cocidos nunca se los doy al perro. Se retiran y se desechan completamente.

Cuando el caldo se enfría, retiro la capa de grasa que queda en la superficie.

Debajo queda un caldo con textura gelatinosa que puedo guardar en el frigorífico.

A veces lo mezclo directamente con las raciones y otras veces añado una cucharada a la comida después de descongelarla.

De esta manera la comida queda como con una pequeña salsa gelatinosa.

A mis perros les encanta.

Además de hacer la comida más apetecible, es una manera sencilla de incorporar algo más de agua a su alimentación, aunque naturalmente siempre deben tener agua fresca disponible.

No considero este caldo un tratamiento para la alopecia X ni para ninguna enfermedad. Simplemente forma parte de mi forma de alimentar a mis perros.

Los aceites: para mí, menos es más

Aquí quiero hacer especial hincapié.

Utilizo diferentes aceites, pero no los echo todos juntos ni los utilizo indiscriminadamente todos los días.

Entre los que voy alternando están:

Aceite de salmón. Es el que más utilizo cuando quiero aportar omega 3, especialmente EPA y DHA.

Aceite de onagra. Lo utilizo ocasionalmente como otra fuente de ácidos grasos.

Aceite de coco. También puedo utilizarlo de forma puntual, aunque no lo considero sustituto del omega 3 procedente del pescado.

No echo los aceites directamente a toda la olla.

Los añado posteriormente a cada ración y siempre en cantidades pequeñas y adaptadas al peso del perro y a las indicaciones del producto que estoy utilizando.

Porque esto también es importante:

más aceite no significa mejor manto ni mejores resultados.

Un exceso de grasa añade muchas calorías y puede provocar heces blandas o problemas digestivos. En determinados perros, especialmente si tienen predisposición, una alimentación excesivamente grasa tampoco es recomendable.

Por eso observo siempre cómo están sus heces y cómo toleran cada incorporación.

Lino molido

Otra cosa que utilizo ocasionalmente es lino molido.

El lino aporta fibra y ácido alfa-linolénico, un ácido graso omega 3 vegetal, aunque no sustituye a los EPA y DHA que aporta el aceite de pescado.

Personalmente prefiero hidratar previamente el lino molido, porque absorbe muchísimo líquido.

Utilizo poca cantidad y siempre mezclado con la comida.

Sardinas al natural

Hay días en los que no preparo comida casera.

Ese día pueden comer una mayor proporción de su pienso completo y, ocasionalmente, puedo añadir algún alimento como sardinas al natural, sin aceite añadido, sin sal y sin salsas.

Las sardinas son una fuente interesante de proteína y omega 3.

De nuevo, no significa que cuanto más pescado añadamos sea mejor. Todo debe formar parte de una alimentación proporcionada.

Huevo

También puedo incorporar ocasionalmente huevo cocinado, incluida la yema.

Es un alimento muy nutritivo y que generalmente les encanta, pero lo considero un complemento dentro de la alimentación, no algo que tenga que añadirse obligatoriamente todos los días.

¿Añado calcio, levadura de cerveza u otros suplementos?

Hay personas que añaden a las dietas caseras carbonato cálcico, levadura de cerveza, suplementos minerales y diferentes complementos.

Yo no añado sistemáticamente todos esos suplementos porque mis perros también comen durante el día un alimento comercial completo.

Pero esto es precisamente una de las razones por las que no recomiendo copiar una dieta casera sin más.

Una dieta exclusivamente casera mantenida a largo plazo debe estar correctamente equilibrada en calcio, fósforo, vitaminas, minerales, ácidos grasos y otros nutrientes.

Que un plato lleve carne y verduras no significa automáticamente que sea nutricionalmente completo.

Mi snack casero

También preparo de vez en cuando una especie de chuche casera que les gusta muchísimo.

Utilizo:

  • Zanahoria rallada.

  • Carne magra fresca de cerdo, sin grasa visible, sin sal y sin adobos.

  • Un poco de agua o caldo.

  • Gelatina neutra sin azúcar ni edulcorantes.

Cocino la carne, la desmenuzo bastante y la mezclo con la zanahoria.

También se puede variar utilizando pequeñas cantidades de calabaza u otras verduras aptas para perros.

Añado la gelatina y solamente el líquido necesario para que la mezcla quede compacta.

La extiendo en una bandeja con aproximadamente un dedo de grosor, dejo que enfríe y después la corto en pequeños cuadrados.

Guardo en el frigorífico lo que voy a utilizar durante pocos días y congelo el resto.

Así tengo pequeños snacks caseros preparados sin necesidad de recurrir siempre a productos industriales.

Alimentación, piel, manto y alopecia X en Pomerania

Cuando apareció la alopecia X en algunos de mis Pomeranias, la alimentación fue uno de los aspectos a los que empecé a prestar más atención.

Pero quiero dejar esto muy claro:

La alimentación no sustituye un diagnóstico veterinario ni considero que una determinada receta cure la alopecia X.

Ante una pérdida importante de manto, piel oscurecida, cambios en la textura del submanto o cualquier otro síntoma, lo primero es valorar con el veterinario si existe una causa hormonal, dermatológica, parasitaria o de otro tipo.

En mi caso, además de realizar los controles veterinarios correspondientes, decidí cuidar especialmente tres aspectos:

alimentación, hidratación de la piel y rutina de cuidado del manto.

Y esa combinación es la que forma parte de nuestra rutina actualmente.

No busco una alimentación perfecta, busco una alimentación sensata

Esta probablemente sea la parte más importante de todo lo que he contado.

No vivo pendiente de que todos los días coman exactamente lo mismo.

No pasa nada porque un día coman únicamente su pienso.

No pasa nada porque una semana utilice una verdura y la siguiente utilice otra.

No pasa nada porque algún día no añada ningún aceite.

Intento utilizar alimentos de buena calidad, variar con sentido común y observar siempre cómo responden mis perros.

Después de años conviviendo con Pomeranias, esa es posiblemente la lección que más valoro:

no hacer las cosas por exceso.

Más suplementos no significan necesariamente más salud. Más aceite no significa más manto. Y poner veinte ingredientes diferentes en un plato tampoco significa que estemos alimentando mejor.

Una buena alimentación del Pomerania debe adaptarse siempre al perro que tenemos delante.

Nota importante

Este artículo recoge exclusivamente mi experiencia personal con mis Pomeranias y la forma en la que organizo actualmente su alimentación. No constituye una dieta veterinaria ni pretende sustituir el asesoramiento de un profesional.

Si deseas introducir una dieta casera como parte importante de la alimentación de tu perro, especialmente si tiene alopecia X, problemas digestivos, enfermedad renal, hepática, pancreática, alergias o cualquier otra patología, consulta previamente con tu veterinario o con un veterinario especializado en nutrición.

la alimentación en el Pomerania
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